Inicio > Publicaciones > 2007 > Manuel García. Don Chisciotte

Manuel García. Don Chisciotte

Manuel García. Don Chisciotte

 

Titulo: Don Chisciotte: ópera in due atti
Autor: Manuel García
Edita: Instituto Complutense de Ciencias Musicales
Colaboración: Centro de Documentación Musical de Andalucía
D.L. AS. 3216-2007
I.S.M.N.: M-69219-015-8

 

 

 

 

 

 

 

 

Manuel García

Manuel del Pópolo Vicente García (Sevilla, 21-I-1775; París, 10-VI-1832), tenor, compositor, empresario y maestro de canto, fue uno de los personajes centrales de la música del siglo XIX español. Padre de Paulina Viardot-García, de María Felicia, la mítica Malibrán, y de Manuel Patricio García, inventor de laringoscopio, fue una de las grandes personalidades de la vida operística europea del siglo XIX. Intérprete favorito de Rossini y de Mozart, es uno de los padres de la escuela belcantística. Fue, además, un magnífico compositor, faceta que ha sido completamente olvidada.

Desde los inicios de su educación musical y primeras actuaciones en su Andalucía natal hasta su muerte en París en 1832, Manuel García tuvo una vida multifacética. Su andadura musical comienza en Sevilla y Cádiz donde, además de iniciarse en los estudios musicales, comienza a destacar por sus dotes como niño cantor. De su primera época en Madrid son las obras El majo y la maja, La declaración, El seductor arrepentido, El reloj de madera o Quien porfía mucho alcanza. En 1804 estrenó El criado fingido, ópera en un acto, de la que se haría conocidísimo el polo Cuerpo bueno, alma divina y, en 1805, una de sus obras más importantes de este periodo, y que posteriormente le abriría las puertas de los círculos musicales parisinos, El poeta calculista, ópera-monólogo de la que se hizo famoso el polo Yo que soy contrabandista.

Los círculos musicales españoles resultaron pequeños para García, quien se marchó a París en 1807, donde alternaba sus actuaciones como cantante con las primeras composiciones de tonadillas y operetas, que él mismo estrenaba, junto a su segunda mujer Briones. A partir de este momento fueron los centros líricos europeos más importantes donde García aparece en la doble condición de “primo tenore” y compositor. Su paso por Italia (1811–1816) le valió no sólo el inicio de su carrera como cantante –allí conoció al joven Rossini para quien estrena Elisabettta, regina d’Inghilterra e Il barbiere di Siviglia–, sino como compositor con el gran éxito de Il califfo di Bagdad (1813). Durante estos años también dedicó sus esfuerzos a conocer y dominar la técnica vocal con el legendario Giovanni Anzani –heredero, a su vez, de la tradición de canto italiana de Porpora-.

Después de Italia se suceden sus apariciones como cantante en París y Londres y simultáneamente el García compositor continúa su producción operística con la proyección y estilo internacionales, siguiendo los dos estilos de moda: el italiano –fundamental en su producción– y el francés, aunque sin olvidar nunca las aportaciones de la música española. De su producción durante estos años han quedado diecinueve óperas en italiano y ocho en francés, además de su abundante producción lírica en español. Entre ellas, especialmente famosas, Il califfo di Bagdad y La mort du Tasse. En 1825 García y su familia inician la etapa americana: Nueva York y México. La música de Mozart y Rossini llegaba por primera vez al Nuevo Mundo. De este último periodo es posiblemente la obra que recuperamos en la presente edición, Don Chisciotte.