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Segunda revolución industrial

La voz se registra y se reproduce

El hombre ha sentido la necesidad de reproducir su voz, y esta necesidad se remonta a periodos históricos muy anteriores al nuestro. Existen documentos y restos materiales que confirman los intentos llevados a cabo en la cultura egipcia e inca en ceremonias religiosas y de culto.

grabacion-voz

Grabación de la voz. Edison, 1950
Morales, M.L.

La mecanización iniciada en la primera revolución industrial hizo más necesaria la tecnología científica, los laboratorios de investigación cristalizan y se inicia una nueva etapa de industrialización, donde “los principales adelantos técnicos de la segunda mitad del siglo XIX fueron científicos y requerían: conocimiento de los últimos adelantos en las ciencias puras; experimentación científica; pruebas para su desarrollo; y vínculos estrechos entre Industria, Tecnología, Ciencia, e Instituciones Científicas”1.

Desde mediados del siglo XVIII se realizaron experimentos, que nos acercaban a la posibilidad de registrar el sonido:

El análisis del sonido realizado por Helmholtz; el registro fotográfico de Koenig, que representa las oscilaciones de la voz a través de lenguas de fuego; el Fonoautógrafo de Leon Scout, que alcanzó la representación gráfica del sonido; o el Paleófono de Charles Cros que describe la máquina capaz de registrar el sonido en el escrito enviado a la Academia de Ciencias de París en 18772.

Dos inventos del siglo XIX conducen al invento del fonógrafo:

 

El Teléfono. Inventado por Graham Bell en 1876 y perfeccionado por Thomas Alva Edison, permitía la transmisión de la voz. Por tanto la posibilidad de registrar la voz estaba próxima. La membrana o diafragma, que vibra por los impulsos recibidos, utilizada por Bell para transmitir la voz, será empleada por Edison para registrarla.

 

El Telégrafo. Edison trabajaba en el telégrafo automático y observó que cuando las tiras de papel del telégrafo se movían a gran velocidad, la vibración de la palanca producía una nota audible3.

 

Thomas Alva Edison, en 1877, hizo posible el registro y la reproducción de la voz, con la máquina inventada por él, que denominó fonógrafo.

Cuando la máquina estuvo terminada Edison colocó la hoja de papel de estaño sobre un cilindro de metal estriado, que gira accionado con una manivela y gritó ante el aparato la primera parte de una canción infantil –“Mary had a little lamb” (“María tenía un corderito”)–4. Su voz quedó registrada en la lámina de estaño y la máquina reprodujo exactamente sus palabras.

El mismo Edison admitió “nunca en mi vida quedé tan asombrado como entonces. Todo el mundo se quedó pasmado”5.

 

La voz

La primera patente de una máquina destinada a registrar y reproducir la voz fue concedida a Edison el 19 de febrero de 1878, aún no tenía 30 años.

La noticia lanzada al mundo en 1878 acerca de una máquina parlante, capaz de registrar y reproducir la voz humana, causó sensación en el mundo entero, produce cambios en la sociedad, abre campos de posibilidades hasta ahora impensables, introduce nuevas formas de comunicación, al tiempo que transforma costumbres y usos de la vida cotidiana.

 

 

 

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1 HOBSBAWM, Eric J., Industria e imperio, Barcelona: Ariel, 1988, p. 167.
2 GUILLEMÍN, Amadeo, El mundo físico: el sonido. Barcelona: Montaner y Simón Editores, 1882, reed. por El Parque de la Ciencias de Granada, 1997, p. 250–279.
3 DYER, Lewis F., COMMERFORD MARTIN, T., MEADOWCROFT, W. H, Edison: su vida y sus inventos, Barcelona: Araluce, 1933, pp. 125–148.
4 El Centro de Documentación Musical de Andalucía conserva una regrabación realizada en 1927 en New Jersey de las primeras palabras realizadas por Edison ante su invento. Fue adquirida a Radio Nacional de España en 2004, y el registro sonoro contiene: Las primeras palabras de Edison pronunciadas ante el fonógrafo –“ MARY HAD A LITTLE LAMB” en 1877. Así como las palabras pronunciadas por Sir Arthur Sullivan en 1888 en “Little Menlo”, casa del agente de Edison. Constituye el documento sonoro más antiguo que se conserva.
5 DYER, Lewis F., COMMERFORD MARTIN, T., MEADOWCROFT, W. H., 1933, ob.cit., p. 153.