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Instrumentos mecánicos grabadores y reproductores del sonido

Registro magnético - El magnetofón

Las técnicas empleadas en el registro del sonido se diversifican y evolucionan, así como los soportes empleados. Un año después del nacimiento del gramófono, en 1888, Oberlin Smith inventó el primer sistema de grabación magnética del sonido. Diez años después Valdemar Poulsen crea el telegráfono: utiliza un hilo de acero como soporte sonoro, que enrolla sobre un cilindro semejante al empleado por Edison en su fonógrafo. Las ondas sonoras hacen vibrar la membrana de un micro, los impulsos son captados por un electroimán que recorre el soporte depositando una imantación variable según las características de los sonidos emitidos delante de un micrófono de teléfono. Nace de esta forma el registro magnético. Posteriormente el cilindro es reemplazado por bobinas.

En torno a 1930 el ingeniero alemán Fritz Pfleumer patenta la primera cinta magnética, formada por una capa de hierro magnetizable depositada en una cinta de papel.

El magnetófono hizo su primera aparición pública en 1935 en la Exposición Radiotécnica de Berlín, la firma alemana AEG–Telefunken produce un aparato de banda magnética recubierta de óxido de hierro que llamó “Magnetophón”. La pre-magnetización de alta frecuencia introducida por Braunmuhl y W. Weber permitió mejorar la calidad del sonido. La evolución y expansión son imparables, en 1950 salen al mercado los primeros magnetófonos de aficionados de carrete, de cinta abierta, y en 1963 Philips produce los primeros grabadores para cintas en casetes, cuyo soporte evolucionó hacia una cinta de plástico revestida de polvo ferromagnético fino.

 

 

 

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