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Introducción

A. Kircher: Órgano hidráulico con autómatas, Musurgia Universalis, Roma, 1650.

A. Kircher: Órgano hidráulico con autómatas, Musurgia Universalis, Roma, 1650.

 

órgano de agua Cartel de órganos de agua

El sonido forma parte de la Naturaleza, nos envuelve y forma parte de nuestras vidas.

El hombre, desde sus etapas más primitivas, utiliza los sonidos para comunicarse, para orientarse, o para cazar, imitando la voz de los animales.

 

Pronto siente la necesidad de potenciar su voz, con objeto de comunicarse a mayores distancias, y emplea partes de su propio cuerpo como las manos, ahuecándolas, o sopla objetos de su entorno como caracolas o cuernos de distintos animales.

 

También utilizó el sonido en momentos lúdicos de su existencia, o en rituales de caza,percutiendo su cuerpo con las manos, o percutiendo el suelo con los pies, produciendo sonidos y movimientos rítmicos.

 

Tenemos constancia, a través de excavaciones arqueológicas, que en periodos prehistóricos se elaboraron instrumentos productores de sonido –flautas y silbatos– con huesos de animales.1

El hombre en contacto con la naturaleza, tiene la posibilidad de observarla y conocerla, y utiliza la fuerza del viento, del agua, o el calor del sol, para obtener sonidos. Partiendo de esta observación y del conocimiento de las materias de su entorno, elabora instrumentos sencillos, que vibran por la fuerza del viento, como el arpa eólica. Surgen, de esta forma, los primeros instrumentos que producen sonido sin ser ejecutados por el hombre.

En la Cultura china se elaboraron autómatas que producían sonidos y bailaban al ritmo de la música.

En la Cultura clásica se construyen mecanismos aplicados al juego, al arte y también a la música, que imitan el canto de los pájaros o emiten sonidos armónicos, accionados por el agua o por el calor. Arquímedes en un tratado de clepsidras, describe un reloj con autómatas y pájaros que cantan impulsados por el agua.

Ctesibio, vinculado a la Escuela de Alejandría, utilizó la potencia del agua en su órgano hidráulico2.

Los textos aportados por la Escuela de Alejandría influyeron en la mecánica lúdica del siglo XVI y XVII, y los jardines europeos de la nobleza se adornan con órganos hidráulicos y con autómatas musicales3. Tenemos constancia de la presencia de estos órganos en algunos lugares de España, así como de la presencia de autómatas en Andalucía4.

A partir del siglo XVIII estos cilindros codificados, con salientes o púas, elaborados en madera y posteriormente en metal, son utilizados en Europa en pequeños órganos que enseñaban a cantar a los pájaros, y en órganos de salón y ambulantes, accionados por fuelles, destinados a distintas clases sociales y con usos diferentes. Tenemos constancia, a través de la prensa de la época, que en Madrid se fabricaron órganos de uno y dos cilindros con púas que contenían música tradicional y músicas bailables5. A partir del siglo XIX los instrumentos mecánicos se diversifican, aumentan sus aplicaciones y se amplían los grupos sociales a los que se destinan6.

Los instrumentos que presentamos son fieles representantes de una época de cambio. Las ideas propuestas en el Siglo de Las Luces dan paso a la contemporaneidad, y se van afianzando a lo largo del Siglo XIX, llegando su influencia hasta nuestros días. El pensamiento crítico, el progreso científico, y la preocupación del hombre por su destino en la tierra, conducen a un cambio social y económico, así como a un cambio ideológico.

La evolución técnica y los avances científicos de los instrumentos presentados, las aplicaciones diversas, la constante ampliación de los grupos sociales a los que se destinan, nos hablan de una revolución tecnológica que cambió el mundo y de una revolución ideológica y social que inicia un camino hacia la igualdad.

Nuestros objetivos están orientados a las necesidades de información, educativas y lúdicas que demanda la sociedad y pretende incentivar el estudio, el aprendizaje, el descubrimiento, la valoración y el disfrute de nuestro patrimonio musical.

La necesidad de difundir aspectos poco conocidos de la música, nos impulsa dar a conocer los fondos del CDMA a través de esta exposición de Música Mecánica.

 

Fragmento de vídeo de la exposición: "Música Mecánica. Los Inicios de la Fonografía"; con una pequeña introducción, realizada en el Parque de las Ciencias. Andalucía, Granada

 

 

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1 BAENA PREYSLER, Javier y RUBIO DE MIGUEL, Isabel: Instrumentos musicales en la Prehistoria: dificultades y vías de estudio. Centro de Documentación Musical de Andalucía, Granada, 2002, pp. 161–186.
2 ARACIL, Alfredo, Juego y artificio: Autómatas y otras ficciones en la cultura del Renacimiento a la Ilustración. Madrid: Cátedra, 1998, pp. 23–68.
3 KIRCHER, A., Órgano hidráulico en Musurgia Universalis, Roma, 1650.
4 ARACIL, Alfredo, 1998, ob.cit, pp. 297–340.
5 Gaceta de Madrid, 19 de noviembre de 1776, –416. Contenido del texto: “D. Antonio de Medina, quien ha hecho un órgano de dos cilindros con dos registros de flauta dulce y nasardo. Contiene 26 canciones, y entre ellas los dos himnos Pange lingua, y Sacris solemnis, los Kiries, la Gloria, y el Credo con lo más necesario para cantar una Misa. Las canciones restantes son fandangos, marchas, contradanzas, y minuetes, cuya primera y segunda parte se repiten dos veces para que se puedan bailar....”.
6 Gaceta de Madrid, 24 de octubre de 1783, –897. Contenido del texto: “Don Tomás Risueño maestro organero en esta Corte, ha descubierto el modo de hacer diferentes instrumentos, como son órganos de cilindro proporcionados para las iglesias que carecen de órgano por falta de renta para mantener organista, y los executa con las voces y registros que le pidan, y según el precio: su manejo es de tanta facilidad que cualquiera puede acompañar los Oficios divinos sin más estudio ni trabajo que mover una manivela o cigüeña. Hace otros para casas particulares con registro de flauta, e inicia otros instrumentos de viento con las canciones y música que le pidan á una y muchas voces; hace fortes–pianos también con registros de órganos, y salterios armónicos de cilindro y mazos con las mismas calidades, y todo lo construye con la mayor equidad: vive calle Juanelo, casa núm. 19”.