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Evolución del flamenco en Madrid a través de la crítica periodística (1980-2006)

Alfredo Grimaldos


Resumen:

La evolución del flamenco está documentada en la prensa madrileña desde hace más de 150 años. En publicaciones como “La Nación” o “La Época” ya se hacía, a mediados del siglo XIX, un ilustrativo seguimiento del cante, el toque y el baile. Aquellas crónicas contienen el embrión de lo que ahora son las “previas”, críticas, entrevistas y otros géneros periodísticos. Las hemerotecas constituyen una fuente de información fundamental para acreditar el paso por Madrid y su permanencia en la capital de Chacón, Manuel Torre y, más recientemente, Mojama, Varea, Caracol, Camarón, Paco de Lucía, José Menese... Una parte sustancial de la historia del flamenco se conserva en la prensa.
Quien consigue abrir al arte jondo, de forma irreversible, las publicaciones de información general es Paco de Lucía, a mediados de los 70. Desde entonces, el cante, el toque y el baile van teniendo cada vez más espacio propio en diarios y revistas. Empiezan a disfrutar de la misma consideración informativa que cualquier otro tipo de manifestación musical. La crítica especializada y el circuito flamenco estable que comienza a consolidarse en Madrid se retroalimentan. Cada vez con mayor frecuencia, hay acontecimientos interesantes de los que se puede escribir, y el reflejo de los conciertos en la prensa atrae a nuevos públicos. Las memorables Cumbres Flamencas y la actividad de los nuevos locales que van surgiendo quedan reseñados en los medios de comunicación impresos. A través de ellos se pueden rastrear los enormes cambios registrados en el universo del arte jondo durante los últimos 25 años: la aparición del llamado “nuevo flamenco”, la fusión con otras músicas y la necesaria vuelta a las raíces que protagonizan los intérpretes más clásicos. Las propias declaraciones de los flamencos, que encuentran ahora más eco que nunca en la prensa escrita, reflejan perfectamente su adaptación a los nuevos tiempos. Por fortuna, el arte jondo sigue todavía muy vivo y, además, continúa produciendo anécdotas divertidas y frases tan geniales y rotundas como ésta de Rancapino: “El flamenco se canta con faltas de ortografía”.


Idioma: spa

Páginas: 125 - 134

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